Nearshoring con freno de mano: Caso Jalisco

Nearshoring con freno de mano

Jalisco está en la parrilla de salida del gran premio del nearshoring. Motor turbo de innovación, buena suspensión industrial y un tanque lleno de talento tecnológico. A simple vista, parecería listo para arrancar, tomar la delantera y dejar a otros estados oliendo el humo de su escape.

Pero —como suele pasar en las mejores carreras— hay un detalle: alguien dejó puesto el freno de mano.

Y no es un freno pequeño. Es un sistema entero de trámites lentos, normas fantasma, y curvas burocráticas que hacen que invertir en el estado se sienta más como conducir con un freno de mano trabado y un semáforo que nunca cambia a verde.

 

Primera vuelta: el auto está listo, pero la pista no

Jalisco tiene todo lo necesario para ser el campeón del nearshoring. Con su ubicación estratégica, un puerto de altura como Manzanillo a unas horas, conectividad aérea con el mundo y una base industrial impresionante —que incluye a gigantes como Foxconn, Nestlé y Sanmina—, el estado debería estar acelerando hacia una nueva era de inversión. Sin embargo, el estudio elaborado por México Evalúa, en colaboración con ESZ Smart Solutions, muestra que el verdadero rival no está fuera: está en los boxes del propio gobierno.

La burocracia, los trámites duplicados y la falta de coordinación interinstitucional son las llantas ponchadas del desarrollo.

El estudio midió lo que cuesta esperar a que un trámite se resuelva. No el costo en papel o en sellos, sino el dinero que las empresas pierden por no poder operar.

El resultado es tan dramático como ver a un piloto quedarse sin gasolina a metros de la meta: más de 3 millones de pesos pueden perderse durante el proceso para obtener todos los permisos necesarios. En Guadalajara, el costo promedio máximo de oportunidad llega a 3,038,557 pesos. En otras palabras: mientras una empresa espera la firma de un funcionario, está quemando dinero sin moverse.

El motor del nearshoring está encendido, pero la transmisión no entra en marcha.

Y como si eso no bastara, el estudio encontró una pista alterna… invisible. De los 71 trámites identificados en la normativa estatal y municipal, solo 22 aparecen en los registros oficiales.

El caso más extremo es Zapopan, donde el 88% de los trámites simplemente no existen en los portales oficiales. Es como si el reglamento de la carrera dijera que hay que pasar por un pit stop que no aparece en el mapa.

Este vacío genera incertidumbre jurídica: los inversionistas no saben a ciencia cierta qué pasos seguir, ni qué autoridad los regula. En algunos casos, incluso hay trámites que se realizan sin base legal clara. Una auténtica vuelta en falso.

La buena noticia es que el marco regulatorio de Jalisco no está mal diseñado. De hecho, según la metodología MCPAT del Banco Mundial —una herramienta que audita los sistemas regulatorios—, el estado obtiene una calificación perfecta en el pilar de Atracción de inversiones.

El problema está en otro lado: la eficiencia gubernamental. El estudio halló que 7 de cada 10 problemas detectados provienen de procesos lentos, duplicados o sin coordinación. Es decir, el auto está bien armado, con motor alemán y carrocería italiana, pero el piloto se queda dormido en la arrancada.

Los gobiernos locales deben pasar de la planeación a la acción: homologar trámites, estandarizar procesos y usar herramientas digitales que reduzcan tiempos. Sin eso, no habrá podio, por más reluciente que sea el chasis.

Uno de los hallazgos más pintorescos —y preocupantes— del estudio es la anuencia vecinal.
Sí, así como lo lees: en Guadalajara, para abrir un establecimiento industrial necesitas el 75% de aprobación de los vecinos de ambas aceras.

Esto convierte a la política pública en una especie de reality show vecinal: “¿Quién quiere que se abra la nueva planta? Marquen al 01-800…”.

Más allá del humor, este requisito es un golpe directo a la competencia y la seguridad jurídica. Las decisiones públicas terminan dependiendo del ánimo del vecindario, no de criterios técnicos.

 

Recta final: liberar el motor del desarrollo

Jalisco tiene el motor encendido, el volante en las manos y una pista global esperando. Pero mientras siga atrapado en un circuito de trámites redundantes, permisos invisibles y burocracia lenta, su potencial quedará en neutral.

El nearshoring no es una carrera de velocidad, sino de resistencia. Pero incluso en la resistencia, hay que soltar el freno.

El estudio de México Evalúa deja claro que el próximo gran salto no está en atraer más inversiones extranjeras, sino en eliminar las barreras internas que impiden que las que ya están, arranquen.

Digitalizar, simplificar y armonizar trámites no son solo palabras de moda; son los nuevos turbos del desarrollo.

Porque si algo nos enseña Jalisco, es que tener el auto más potente no sirve de nada…si sigues con el freno de mano puesto.

¿Te gustaría leer el estudio completo y conocer las recomendaciones para acelerar el motor económico de Jalisco? Descárgalo en el siguiente enlace y súmate al debate sobre cómo hacer del nearshoring una realidad que avance a toda marcha.

 

Alex Alvarado
Dir. de Vinculación Estratégica, ESZ
aalvarado@esz.com.mx

 

Estudio México Evalúa Descarga